Lo primero que debemos saber sobre la incertidumbre, es que no la podemos controlar, es decir, el cambio, lo inesperado, son inevitables. Reconocer esto como una realidad contrarresta la angustia porque lo único que nos queda es vivir el presente y dar todo de nuestra parte para construir, acción por acción, la visión que para nosotros hemos determinado.

Aceptando que el cambio es inevitable, también entenderemos que los modelos de negocio varían en el tiempo

Cuando se hace referencia a “vivir el presente”, se hace a “vivirlo con pasión, con un propósito”, en otras palabras, el clásico cliché “vivir y actuar hoy como si fuera el último día”. No debemos preocuparnos o irritarnos por cosas pequeñas que se convierten en un obstáculo para comunicarnos, compartir, amar, sacar provecho de la oportunidad de estar vivos y disfrutar al máximo del mundo y de nuestro entorno.

Pero, corporativamente, nos preguntamos “¿será igual el enfoque?” Y podemos afirmar que, para las empresas, el cambio y lo inesperado son también inevitables, por lo que lo único que se puede hacer, es preparase para actuar en distintos escenarios capitalizando las fortalezas y adaptando, con flexibilidad, los procesos y las acciones que toma la organización, a las circunstancias presentes para mantener un crecimiento y evolución continua. En otras palabras, saber con profundidad en qué somos buenos, en qué no lo somos, qué amenazas existen, qué oportunidades se nos presentan y sobre todo tener a mano la mayor cantidad de opciones y soluciones para actuar con éxito en una situación determinada.

Aceptando que el cambio es inevitable, también entenderemos que los modelos de negocio varían en el tiempo y, en vez de esperar y reaccionar a las situaciones que enfrentamos, la organización debe aprender a liderar el cambio ya que será lo único que verdaderamente quiebre la incertidumbre.

Cuando se crea algo nuevo: una tendencia, un hábito, un mercado de consumidores, el resto debe seguir. Fijar las tendencias y ser generadores de algo nuevo, diferente, mejor, minimiza la ansiedad y da una verdadera ventaja competitiva. Por ello, preguntarnos “qué podemos hacer diferente y mejor”, o “qué quiere y necesitan nuestros clientes y consumidores”, ayudará a crear nuevas maneras y soluciones. Innovar constantemente permite al equipo de trabajo tener las cartas a favor. Una nueva estrategia, un nuevo modelo de negocios, un nuevo modelo financiero, o servicio o producto, permitirán ser los creadores, los generadores de la incertidumbre.

Siempre escuchamos la frase “pensar fuera de la caja”, justamente eso es, significa simplemente atreverse a hacer las cosas diferentes, crear nuevas oportunidades, pensar qué otra utilidad le puedo dar a las cosas, en qué somos buenos, qué partido se le puede sacar a las fortalezas que poseemos, pensar qué oportunidades y acciones darán una ventaja en el futuro. Ejemplos como el de Steve Jobs en Apple y la creación de la Macintosh, Ipod, Ipad, mercados y hábitos que generaron millones de nuevos consumidores, prácticamente un culto que transformó no sólo la industria de la música, la venta de películas y documentales, sino que cambió a la humanidad y la forma en que se comunica, en todas las áreas e industrias, es un ejemplo de cómo innovar, ser un creador de incertidumbre, de cambio, de futuro. Otros ejemplos lo constituyen Google, Skype, Amazon, Pixar, Facebook, todas empresas pioneras que se han convertido en generadoras de tendencias, en creadoras de incertidumbre.