Saludos a los lectores de este blog. Hoy escogí esta frase que escribía en la pizarra mi querido coach australiano Paul Lindeberg, mientras facilitaba sus cursos. Fue mi primer contacto con el Coaching, y debo decir que, hasta el día de hoy ha impactado de manera positiva mi vida.

“Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”. ¿Qué significa esto? Cada día, durante el curso que tuvo una duración de casi un mes, pensaba: “¿Qué significa esa frase?”. Y llegué a la conclusión más simple: “Si quieres cambiar una situación con la que no estés contento o que simplemente piensas que no está bien, entonces debes actuar”. Lo peor que podemos hacer, es no hacer nada al respecto. Siempre quedará en nosotros la duda, la insatisfacción, el vacío, al sentir que no hemos aportado ni hemos contribuido al cambio necesario para vivir mejor. Esto aplica a todos los dominios: cuerpo, emociones y mente.

Cuando algo simplemente no nos gusta, es el momento de hacer algo al respecto. Debemos considerar que los demás pueden tener una perspectiva diferente sobre la situación que nos afecta, pero luego descubrimos que muchos piensan igual que nosotros y solo están esperando seguir a alguien que decidió cambiar las cosas.
El liderazgo es vital. Alguien debe tomar ese liderazgo y canalizar las acciones y conductas necesarias para transformar una situación no deseada en una mejor.

Los problemas tienen soluciones y, definitivamente, nosotros somos parte de ellas. Nada logramos con lamentarnos, juzgar o criticar, si no resolvemos o no hacemos algo al respecto.
Es importante considerar qué piensan las demás personas afectadas por un mismo problema, entender sus motivaciones, criterios y puntos de vista. Para ello la comunicación estructurada es de vital importancia. Debemos plantearnos cuál es el problema y qué opciones de solución son viables para poder explicarlas y permitir su selección, a los afectados.

Las interrogantes juegan un rol fundamental, en especial las siguientes: ¿cuál es el problema?, ¿qué consecuencias tiene?, ¿por qué no está bien la situación actual?, ¿qué se puede hacer para cambiar la situación?, ¿cómo afectarían estas alternativas a los involucrados?, ¿con qué recursos se cuenta?, ¿qué se necesita?, ¿con quién se cuenta?, ¿cuál es el objetivo?, ¿cuáles son las barreras?, ¿cómo se logra el objetivo?, ¿quién y cómo puede ayudar?, ¿es esta idea una solución definitiva o temporal?, etc. En fin, una cantidad de preguntas que ayudarán a definir un plan de acción, a armar un equipo, a motivarlos y a obtener los recursos necesarios para lograr el cambio que se desea. Lo único que se necesita es motivación y voluntad. Espero, con estas líneas, incentivar ambas.

Busquen dentro de ustedes e identifiquen qué les perturba, qué les está separando de la situación ideal o deseada para cada uno, y actúen. Hagan el bien y no miren hacia los lados. Les sorprenderá lo que van a conseguir no solo cambiando su estado anímico hacia lo positivo, sino también hacia la prosperidad.
Atrévanse, sean parte de la solución, no parte del problema. Ábranse. Tomen el liderazgo y conquisten el mundo que quieren para todos.

Luchen por sus sueños y nunca se den por vencidos, a pesar de las adversidades que se les presenten.