En el artículo “La organización que aprende” de Sally Bendersky, se establece que existen dos tipos de aprendizaje en las organizaciones de hoy: uno en el que sus miembros aprenden destrezas específicas aplicadas a su trabajo, y otro en el que “aprenden a aprender” de la empresa, de otras personas y de sí mismos, para identificar posibilidades de acción efectivas en un mundo y en un mercado que cambia constantemente.
Este último aprendizaje se refiere a la reinvención individual en el contexto de la organización. Se trata de preguntarse, dado el contexto, qué debemos y qué podemos hacer de manera diferente, para mantenernos -y la organización a la que pertenecemos- competitivos y productivos.
Seth Godin lo describe, en su libro Tribus, como el movimiento producido por líderes que desafían el statu quo con una idea y buscan seguidores para materializar una acción.

No es una novedad que estamos en presencia de una nueva realidad en la que existe una crisis producida por hechos como la devaluación, la inflación, las fallas productivas, la escasez de insumos, entre otros, los cuales nos han colocado en situaciones complejas, que requieren de un esfuerzo substancial y sostenido, de cada individuo y de cada empresa. Tenemos que hacer mejoras, hacer cambios, trabajar más efectivamente, con más constancia y con una estrategia adecuada para mantenernos con éxito.

A lo largo de mi experiencia personal, he podido observar que la clave para mantener la competitividad y el prestigio tanto personal como empresarial, se encuentra en cuestionarse permanentemente, y encontrar respuestas y soluciones, desde la perspectiva individual y desde la retroalimentación con otros, para luego tener la voluntad de convertirlas en acciones junto a un equipo de personas comprometidas con esas ideas. No es suficiente pensar en lo que puede hacerse, el asunto es hacerlo. Debemos considerar que no se puede triunfar en una situación difícil, sin esfuerzo y sin la incorporación de acciones extraordinarias. Se requiere de más trabajo, más intensidad emocional, más inteligencia, más compromiso y más obstinación.

Comentemos un caso de la vida real, el de los 33 mineros chilenos atrapados tras el derrumbe de la mina San José (2010). La combinación de decisiones y acciones de las víctimas, el Estado, la empresa privada, ciertas organizaciones y algunos profesionales, aunados al seguimiento que se hizo desde las redes sociales y los medios de comunicación masiva y global, todo hizo que el esfuerzo continuo y eficiente para manejar esa situación crítica, lograra ese increíble rescate.
Entonces, reinventarse significa hacerse preguntas en el contexto de la realidad del momento, para encontrar soluciones efectivas que puedan trabajarse en equipo, con el fin de hacer ese esfuerzo extendido y que nos permita alcanzar las metas trazadas, además de solucionar los problemas a los que nos enfrentemos.

La invitación es a que nos preguntemos: ¿Qué haríamos de manera diferente? ¿Qué cambios podemos hacer en nuestros trabajos? ¿Qué podemos modificar en nuestras vidas? ¿Qué oportunidad de mejorar tenemos? ¿Qué actitud debemos tener? ¿Qué reuniones debemos organizar? ¿Qué correos debemos escribir? ¿Qué acciones debemos realizar y a quiénes debemos contactar para superar cualquier situación adversa en la que nos encontremos? Preguntémonos qué esfuerzos debemos hacer individualmente para que, juntos, como colectivo, podamos mantener una trayectoria exitosa en nuestras organizaciones y empresas.