«Lo perfecto es enemigo de lo bueno» es una frase atribuida a Voltaire, seguramente resuena en ti si eres de aquellos que buscan la eficacia y el progreso. Quienes me conocen saben que a menudo la cito, porque me identifico plenamente con ese pensamiento.

Y es que muchas veces, esperamos el escenario ideal para hacer algo, pero terminamos estancados porque el “momento perfecto” no llegó y perdemos valiosas oportunidades que se nos presentan. Cuando buscamos esa perfección caemos en la procrastinación y en la frustración de estar atrapados en un círculo vicioso.

Debemos ser prácticos y realistas. En lugar de buscar la perfección, vamos a enfocarnos en lo que ya está funcionando y construyamos a partir de ese punto. Esto aplica al ámbito laboral, de las relaciones personales, a hacer ejercicios, aprender otro idioma…

No se trata de ser conformistas, sino de ir progresando y mejorando a medida que avanzamos. Se trata de aprovechar cada oportunidad y cada recurso que tenemos para conseguir resultados.

Te recomiendo que pongas en práctica en tu día a día la Ley de Pareto o el principio del 80/20, enfócate en el 20% de los esfuerzos que producen el 80% de los resultados, deja de lado el “perfeccionismo” y ¡sigue adelante!

*¿Cómo puedes hacerlo? Te dejo varios consejos para que los incorpores a tu rutina diaria:

  1. Establece prioridades: identifica las áreas de tu vida o proyectos en los que el 20% de los esfuerzos pueden generar el 80% de los resultados. Concéntrate en esas áreas clave.
  2. Actúa: No te quedes paralizado esperando la perfección. Actúa, incluso si no tienes todas las respuestas. Luego, ajusta tu estrategia sobre la marcha.
  3. Aprende de tus errores: en lugar de verlos como fracasos, acéptalos como oportunidades de aprendizaje.
  4. Enfócate en lo significativo: identifica las actividades que tienen el mayor impacto en tu vida. Dedica más tiempo y energía a lo que realmente importa y que genera resultados significativos.
  5. Entiende que la perfección no existe: no permitas que esa búsqueda de la perfección te impida avanzar.

Ejemplos de la ley de pareto en tu día a día:

Una minoría de tus relaciones personales, te genera la mayor parte de tu conexión e intimidad.
Una parte muy pequeña de tus tareas, produce la mayor parte de tus resultados.
Un número muy reducido de tus clientes, te aporta la mayor parte de las ventas.

«Enfócate en la señal en lugar de en el ruido. No malgastes tiempo en cosas que en realidad no te hacen avanzar» —Elon Musk, fundador de Tesla y Space X

Entonces, ¿qué estás esperando? Cada día es una oportunidad para aprender, crecer y avanzar. No te pierdas las oportunidades que te da la vida, por esperar el “momento perfecto”

¿Has aplicado la ley de Pareto a tu vida? Me encantaría conocer tu experiencia y cómo te ha ayudado a avanzar hacia tus metas. Si te apetece, cuéntamelo en los comentarios.